MI LIBRO "MIS VIAJES POR TERRANOSTRA". CAPÍTULO 11.

Guten morgen, Divina pareja. Hacía ya mucho tiempo que no os traía un capítulo de "Mis viajes por Terranostra", también conocido como "MVPT" (pronunciese Mghagshbdydhd, exactamente). Bueno, en general, hacía mucho tiempo que no os traía una entrada, pero es que esto se debe a que mis profesores y profesoras parece que se pusieron de acuerdo mutuamente para mandar ejercicios hasta matarnos del cansancio (obviamente no en el sentido literal de la expresión xd). Así que ahora, no sé cómo ni por qué, he conseguido tiempo libre para escribir estas lineas. Así que ya sabéis, a disfrutar de la vida pues ésta solo dura dos días (claro está que no en el sentido literal de la expresión). Tomadlo con vuestras humildes y preciosas manos Divina pareja:
CAPITULO 11: EL REGALO DE LAS HAMINGAS
Estuvimos tres días viajando por el reino de Jötun. Paramos en el poblado de Rîsir para reponer suministros. Ahí, escuche una conversación entre dos comerciantes:
-He escuchado rumores de que ha venido un skavengött, hijo de Heim, a Terranostra-dijo el primero que tenía una túnica morada de Pâlel.
-Pues yo he escuchado que viene acompañado de dos megalónes y un cambia piel- dijo el segundo que tenía túnicas rojas de Munguyayetu.
No me dio tiempo a escuchar más, porque Nova me estaba llamando para que fuera hacía el carromato pues debíamos proseguir el camino.
Dos días después, nos fuimos hacia el río Milt afluente del río Rojo. Solo hicimos una breve parada por la noche para descansar. Yo ya me estaba empezando a quedar dormido, cuando una breve nota aguda me despertó. Cuando me levanté empecé a escuchar con atención, pero solo había completo y absoluto silencio. Me volví a tumbar y cerré los ojos. Ya me estaba volviendo a quedar dormido, cuando otra vez volvió esa nota aguda. Con más claridad. Parecía una canción melódica con un ritmo lento y armonioso. Era un bello canto, como una balada coreada por ángeles. Me atraía como un imán al metal. Me levanté del todo, somnoliento. Seguí al canto que cada vez se hacía más claro y potente.
Llegué a un claro, donde pensaba que se encontraba el origen de la música. Pero todo se hallaba en completo y absoluto silencio. Tenía mucho sueño y casi no me sostenían mis propias piernas. Pero escuché un sonoro crujido entre los matorrales, eso me despertó del todo y me alertó del peligro.
De entre las malezas, salió el un extraño ser.
Heim volvió a Terranostra, concretamente a Andri. Me seguía la pista, incansable. Estaba ya harto de mí. Quería destruirme, pero también quería dominar a toda Terranostra y la única manera de hacerlo era que yo usara mis poderes. Yo era su ultima esperanza y sin mi las hueste de Terranostra destruirían su ejercito casi sininmutarse.
Heim lo único que quería era dominar Terranostra, o al menos ser un duque o virrey importante de estas tierras. Solo por eso me quería, y cuando ya hubiese hecho prescindiría de mi como un boli sin tinta o un violín sin cuerdas.
El ser surgido de entre las malezas era alto y escuálido. Sus cabellos eran plateados y sus ojos eran como dos perlas enormes. Sus iris eran añiles. Sus vestidos eran blancos y su cara era madreperla. Detrás de sí aparecieron dos seres iguales que él pero eran algo más pequeños y rollizos.
-Con que es él…- dijo la primera. Con una voz cantarina y alegre.
-…El skavengött- terminó la tercera.
-¿Qué diablos sois?- les pregunté.
-Somos las…
-…Hamingas- respondieron.
-Lo vemos todo…
-…Y lo sabemos todo- completaron- Te hemos llamado porque…
-…Tenemos un regalo para ti- terminaron diciendo las tres casi al compás.
No dejaban de girar alrededor mío, giraban y se acercaban. Se arrodillaban y se levantaban.
-¿Qué regalo?- le pregunté, intrigado.
-El collar del…
-…Destino- me dijeron.
-¿Qué es eso?- dije extrañado.
No me dijeron nada, solo me enseñaron un bello collar de color azul prusia. En el centro tenía incrustada una gema blanca con dos manecillas al lado.
-Con este collar…
-…harás grandes cosas, John…
-…con él podrás ver todo lo que ha pasado en la creación…
-…en el pasado…
-…presente…
-…y futuro…
Y lo colocaron alrededor de mi cuello. Me quedaba bien y era bonito.
-¿Por qué a mí? Además ¿Para qué lo necesito?- les insistí.
-John con el podrás…
-…ganar todas las batallas pues…
-…sabrás como esquivar las espadas y las flechas…
-…y cuando pones todo tu empeño en un golpe…
-…una luz cegadora cargada de la más potente magia, atacará al enemigo…-
-…te lo damos a ti porque eres el único ser…-
-…que derrotará a los skavengött- terminaron las tres al unísono.
Me dejaron el colgante en el cuello. Era hermoso y parecía irradiar un pequeño halo de luz azulada.
-Haz cualquier pregunta y…
-…el collar te responderá- dijeron al mismo tiempo las tres Hamingas.
No sabía que preguntarle ni qué decir. Estaba muy nervioso con todo esto, así que pregunte lo primero que se me vino a la cabeza:
-¿Quién soy?
Una luz cegadora bañó todo el claro. Me sumí en mis más profundos de recuerdos, mi cumpleaños, mis padres, mi perro. Entonces de todos los árboles, de cada hoja de cada árbol, de cada piedra; sonó un murmullo ascendente que decía:
John Beastson…
John Beastson…
John Beastson…
Eres John BEASTSON…
John Beastson…
John Beastson…
John Beastson…
Luego se apagó rápidamente y el claro del bosque se quedó en completo silencio y sumido en la más absoluta oscuridad. Me di cuenta de que las Hamingas se habían ido sin avisar.
Desde la lejanía pude oír a Nova llamándome, y me corrí hacia ella aún trastornado por lo que acababa de pasar.
Heim me seguía incansable, no dejaba de seguirme la pista. Cuando llegó a Rîsir se hizo pasar por un comerciante para no levantar sospechas. Llegó a escuchar de boca de otros dos comerciantes; uno con la túnica roja y el otro con la túnica morada, que tenían noticias de un skavengött que había venido a Terranostra. Siguieron contándole que poco tiempo después ese skavengött (es decir yo) se fue a Milt, después de eso no sabían nada más. Posteriormente a esta conversación, Heim se deshizo de los pobres comerciantes.
-¡Has visto a las Hamingas!- exclamó Nova, emocionada.
-Sí y después me dieron este collar que…
-¡El collar del destino!- gritó Nova y de la emoción casi despierta a los demás.
-Sí eso es lo que me dijeron ellas, ¿Tú sabes algo de las Hamingas y de este collar?- le pregunté, intrigado por su excitación y a la vez le mostré el collar.
-Sí John y mucho, la verdad, he escuchado muchas leyendas que protagonizaban las Hamingas, la mayoría lo cantan los cuentacuentos de las islas de Ehiathor.
»Cuentan que las Hamingas eran elfos de Los reinos olvidados. Dicen que la muerte les dio el don de saberlo todo. Pero jamás le cuentan a nadie lo que saben.
»Después de que la muerte trajera miseria e infortunios a los reinos olvidados, las Hamingas se fueron a Terranostra. Poco más se sabe de esto, solo que nadie las puede ver excepto si ellas así lo quieren. Forjaron el collar del destino. Un collar capaz de responder cualquier pregunta, lo forjaron ellas mismas con sus propia sangre.
Entonces Nova rozo con la yema de los dedos el collar, parecía prendada ante la presencia del amuleto. Estudiaba cada detalle de la superficie, cada imperfección de éste, cada mínimo detalle. Yo interrumpí su estudio con mi pregunta:
-Las Hamingas me dijeron que con él podía vencer al enemigo, ¿Es eso cierto?- Nova dejó el collar y me miro a los ojos diciendo.
-Sí, así es. Si utilizas toda tu fuerza de voluntad en una estocada con la espada, el collar lanzará una ráfaga de luz muy potente que ciega al enemigo y que lo deja muy débil.
Nova se fue. Estuve solo meditando mucho tiempo lo que ella me dijo. Estaba seguro de que el colgante me iba a servir de mucho y, no me equivocaba.
Más allá del tiempo. Dos figuras seguían discutiendo.
-Buena jugada, Vida, buena jugada.- expresó la muerte con descortesía- Yo apuesto a los skavengött por…
-…Nova, Sótiras y Endri- acabó la Vida con tristeza.
Estuvimos dos días recorriendo el conducto de Maerí sin que pasara nada digno de mención. Hasta que legamos a un camino serpenteante y lleno de maleza.
De repente, escuche un sonoro gruñido ronco y áspero fuera del carromato. Una garra gigantesca entró y casi me alcanza pero, por suerte, la corté de un sablazo limpio de Dagmar. Corrí fuera del carromato.
Y hay estaban…
Otra horda de skavengött nos estaban atacando. Eran mucho más de los que podíamos combatir. Di una fuerte estocada al corazón de uno de ellos y su cuerpo inerte cayó al suelo. Pero eran demasiados y yo era demasiado lento como para acabar con todos a la vez. Sótiras y Endri apenas podían aguantar mucho más tiempo. Los skavengött me estaban acorralando, no me quedaba otra escapatoria que luchar hasta que mis fuerzan no diesen para más. Pero, de la nada apareció una luz azul y encandiladora. Cegó a los skavengött y a mí me dejó un breve espacio de tiempo para clavar a Dagmar en el corazón de uno de ellos. Con una fuerza tan potente y devastadora que el collar del destino brilló y dejó a los skavengött sin ninguna fuerza, incluyéndome a mí.
Y me desmallé.
Bueno, pues eso fue todo por el día de hoy. Espero que os haya gustado, que lo hayáis disfrutado y espero que vosotros tampoco os veáis inundados por montañas ingentes de deberes, claro es que a cascoporro tampoco quiero yo los deberes. Así que, recordad, hoy más que nunca, os deseo que tengáis buena salud y os deseo buena suerte y fortuna a vosotros, Divina pareja, y no salgáis de vuestra casa. Y Gute Nacht.
P. d: solo quedan tres semanas para el verano.
P. p. d: Y eso me pone feliz.
P. p. p. d: Como decía Dusendorf a sus alumnos:" Denken Sie daran, ich wünsche Ihnen heute mehr denn je gute Gesundheit und ich wünsche Ihnen, göttliches Paar, und verlasse Ihr Zuhause nicht. Und Gute Nacht."
GUTE NACHT
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