MI LIBRO "MIS VIAJES POR TERRANOSTRA". SEGUNDO CAPITULO.
Guten morgen, Divina pareja. Debido a la desinformación que hubo en España después de la presunta desaparición de un tal John Beatson, los agentes más profesionales de este blog han decidido, después de mucho filosofar, que deberíamos publicar el segundo capitulo. Relato escrito por John Beatson, el otro John beatson. Y es por esto, Divina pareja, que hoy en la ascensión en el nivel 8 de la escala de poder, podréis por fin descubrir la verdadera historia de los viajes por Terranostra.
CAPITULO 2: LA REINA MALKIA
DE MUNGUYAYETU
El silfo no paraba de girar y pararse como si esperase que apareciese ese
lugar al que me llevaba, por arte de magia. Anduvimos durante mucho tiempo.
Hasta que, cuando mis piernas empezaban a entumecerse, el silfo encontró lo que
andaba buscando. Un enorme palacio con grandes almenas y estandartes rojos
aparecía ante nosotros como un espejismo. Me llamó la atención una pequeña flor
que resaltaba en el centro de esa especie de banderas rojas.
-Es el palacio de su
majestad Malkia de Munguyayetu- me informó el silfo.
Entramos sin ceremonias, por
la puerta principal. Y atravesamos un gran comedor antes de verla. Había
innumerables columnas. De ellas colgaban grandes cuadros.
En ellos se representaban
las imágenes más horribles imaginables: las más cruentas y sanguinarias
guerras, gente abatida por la desesperación, reinos enteros sumidos en la
desgracia, gente a masacrada por seres espantosos y sanguinarios.
Solo había un cuadro hermoso
plagado de paz. El último.
Mostraba un prado azotado
por una lluvia torrencial, montañas enteras sacudidas por fuertes y poderosos
vientos del norte. Pero en una pequeña llanura, en la mitad del cuadro, había
una diminuta flor que se erguía orgullosa en la pradera. Le bañaban los más
bellos haces de luz. Me quedé absorto admirando ese hermoso cuadro hasta que
Wanisababu me empujó para que siguiera caminando.
Recorrimos varias estancias
hasta que, por fin, llegamos al final un largo y angosto pasillo. Se nos abrió
una puerta dorada, decorada con los más bellos paisajes. Cuando la puerta por
fin se halló abierta, pude ver a la reina.
Tenía rasgos finos, cabello
suave. Poseía un gran vestido blanco dulce y delicado. Su cabeza era ovalada.
Sus ojos eran como dos hoyos profundos en su rostro. Tenía los labios delicados
y de un color granate brillante. No llevaba corona. Me quedé perplejo
observándola pero ella interrumpió mis pensamientos:
-Wanisababu- le dijo al
silfo- ¿Por qué me traes a este humano?
Sus palabras fueron como una
fría lanza clavada en el pecho del silfo, pues me miró temeroso. Se notaba la
angustia en su cara. Su voz tembló al decirme:
-¿Eres un humano de verdad?
-Sí, pues claro que sí. No
sé de qué va esto, pero… ¿Dónde estoy si puede saberse?
-Estás en el mundo de Terranostra,
en el reino de Munguyayetu. ¿Qué haces aquí, humano?
Sus palabras sonaban a
desprecio y me miraba con desdén.
-Pues… Yo… Estaba paseando a
mi perro. Era un buen día. Me disponía a celebrar lo de mi ascenso y, de
repente mi perro corrió y yo me encontré en un bosque muy raro… No sabía dónde
estaba mi perro y…
-Espera ¿has dicho, tu
perro?-lo dijo de una manera que parecía asustada- Eso solo puede significar
una cosa… Dime ¿cómo es tu perro?-me preguntó en un tono que empezó a darme
miedo.
-Pues… es grande, algo raro,
tiene una mancha negra en el torso y su cola es verde, pero… Ahora que lo
pienso, es un poco raro que un perro tenga una cola verde, ¿no? A ver cuando lo compre era un poco azulada y
pensé que era medio normal. Pero, ¿También es raro que tenga la cola azul ¿no?
-¡¡¡Es Heim!!! ¡El estúpido
y asqueroso Skavengött!- su voz sonaba enfurecida y crispada- Y… por casualidad
¿No ha atacado a ningún gato viejo y gordo?
-Pues sí, ¿por qué? Y ¿Qué
es un Skaven… qué? Y ¿Cómo demonios he llegado a esta enajenación de sitio?
-¡¡No!! ¡¡ Nekail no!! ¡¡No me puedo creer que haya sido
derrotado!!¡¡Tú, maldito skavengött, no te puedes ni imaginar lo que significa
eso!!¡¡Wanisababu, llévatelo a las puertas de la muerte ¡¡Ahora!!
El silfo me cogió por los
tobillos y me tiró al suelo mientras la reina Malkia vociferaba palabras
ininteligibles y mal sonantes, o eso creía yo. Wanisababu corrió veloz como la
luz. Sentía que me volvía a desmallar. Un gran sopor se apoderó de mí.
Y caí…
Un gran vacío…
Una luz cegadora…
Una pared impenetrable…
Un sopor… un gran sopor…
AQUÍ FINALIZA EL SEGUNDO CAPITULO DE MIS VIAJES POR TERRANOSTRA, POR JOHN BEASTSON
Os deseo buena suerte y fortuna a vosotros divina pareja.

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